LA ACADEMIA

Es un espacio donde se enseña el Yoga Tradicional cuyas disciplinas practicadas de forma conjunta ayudan al desarrollo del Ser humano al que se entiende como una realidad inseparable de cuerpo, mente y espíritu. Es por esto que también denominamos al Yoga como Yoga integral, por ser una metodología de autorrealización aplicable a la integridad de la persona.

El objetivo de la Academia de Yoga es hacer accesible la enseñanza del Yoga y la Dharma (la cultura, filosofía y espiritualidad de la India) a todas aquellas personas que sientan la necesidad de mejorar su salud física y mental,  su bienestar, o desarrollar su espiritualidad.

Es un espacio de enseñanza entre maestros y estudiantes encuadrados dentro del Yoga, la cultura, la filosofía y espiritualidad de la India.

La Academia es un vehículo de transmisión de la Cultura Védica, el sendero más antiguo de la espiritualidad que ha dado lugar a todos los existentes en nuestros días. Lo que nos hace diferentes es el método que empleamos ocupando la parcela de conservación e instrucción espiritual que nos corresponde.

Preservar la tradición y actualizarse con los tiempos presentes es un deber y una necesidad. Buscar nuevas fuentes de transmisión, adaptar las enseñanzas a la naturaleza y comprensión de la sociedad moderna sin perder su pureza es nuestro deber para ser útiles realmente y no sólo un museo de enseñanzas verdaderas, pero inválidas por ser ineficaces.

En 1978 se establecieron las bases de la Academia Yoga en Granada, ciudad del Sur de España bajo los auspicios y direcciones del maestro Shri Swami Tilak Paramahamsa a través de su discípulo directo, Swami Shankaratilaka. La Academia pertenece a la Fundación Védica Internacional, que está liderada por monjes que viajan por todo el mundo siempre con el fin de difundir las enseñanzas de la Dharma.

La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera toda verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que para nosotros es impenetrable realmente existe, que se manifiesta como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas. Ese conocimiento, esa sensación, es la verdadera religión.
Albert Einstein
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